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Mostrando entradas de 2013

LITERATURA BIBLÌCA

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Posee como contenido principal el pensamiento religioso del pueblo hebreo. Concepción caracterizada por cuatro elementos:
1.Monoteísmo.Evolucionismo religioso considera que el pueblo hebreo fue, durante siglos, monolátrico (Yahvé no era el único dios, sino el dios al que se adoraba con exclusión: divinidad nacional a la que se rendía culto) pero no monoteísta. Idólatra y politeísta, enólatra (culto al dios del pueblo, religión nacional)  y por último monoteísta.
2.Alianza. Entre la divinidad y el pueblo de Israel cuya primera formulación encontramos en el libro del Génesis, en la historia de Abraham.  Ideas fundamentales del pacto:

a)- de parte de Yahvé: protección y ayuda constantes, simbolizadas en la bendición, la concesión de la tierra prometida, una descendencia numerosa como las arenas del mar y las estrellas del cielo, y el señorío de las demás naciones
b)- de parte de Abraham: la fidelidad y el acatamiento de la voluntad de Yahvé. El rito de la circuncisión que vierte la sangre d…

TIPOS DE TÌTULOS Y NARRADORES

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TÍTULOS  Los títulos, partiendo de lo planteado por Umberto Eco, suelen clasificarse de la siguiente manera:

Epónimos:Son aquellos que presentan la titularidad del personaje, como por ejemplo,“Arboleya”de Juan José Morosoli.Emblemáticos:Plantean el tema del texto o aluden al argumento general. Un caso es"La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada"de Gabriel García Márquez.Simbólicos:aparecen elementos simbólicos o metafóricos reiterados en la obra, como por ejemplo, "A la deriva" de Horacio Quiroga. Hay que tener presente que los títulos no suelen pertenecer a una sola categoría sino que habitualmente se inscriben en más de una.


NARRADORES
Con respecto alnarrador, O. Tacca realiza una triple clasificación considerando el grado de conocimiento que poseeel mismo:


Omnisciente:el narrador sabe más que los personajes. Asume la posición de un dios que todo lo sabe y, por ello, es capaz de dar a conocer lo que los personajes sienten, ven, oye…

FRANCISCO ESPÌNOLA.- "RODRÌGUEZ"

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Como aquella luna había puesto todo igual, igual que de día, ya desde el medio del Paso, con el agua al estribo, lo vio Rodríguez hecho estatua entre los sauces de la barranca opuesta. Sin dejar de avanzar, bajo el poncho la mano en la pistola por cualquier evento, él le fue observando la negra cabalgadura, el respectivo poncho más que colorado. Al pisar tierra firme e iniciar el trote, el otro, que desplegó una sonrisa, taloneó, se puso también en movimiento.., y se le apareó. Desmirriado era el desconocido y muy, muy alto. La barba aguda, renegrida. A los costados de la cara, retorcidos esmeradísimamente, largos mostachos le sobresalían.
A Rodríguez le chocó aquel no darse cuenta el hombre de que, con lo flaco que estaba y lo entecado del semblante, tamaña atención a los bigotes no le sentaba.
-¿Va para aquellos lados, mozo? - le llegó con melosidad.
Con el agregado de semejante acento, no precisó más Rodríguez para retirar la mano de la culata. Y ya sin el menor interés por saber quié…

FRANCISCO ESPÌNOLA.- "EL HOMBRE PÀLIDO"

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Todo el día estuvo toldado el sol, y las nubes, negruzcas, inmóviles en el cielo, parecían apretar el aire, haciéndolo pesado, bochornoso, cansador. A eso del atardecer, entre relámpagos y truenos, aquéllas aflojaron y el agua empezó a caer con rabia, con furia casi; como si le dieran asco las cosas feas del mundo y quisiera borrarlo todo, deshacerlo todo y llevárselo bien lejos. Cada bicho escapó a su cueva. La hacienda, no teniendo ni eso, daba el anca al viento y buscaba refugio debajo de algún árbol, en cuyas ramas chorreaban los pajaritos, metidos a medias en sus nidos de paja y de pluma. En el rancho de Tiburcio estaban solas Carmen, su mujer y Elvira, su hija. El capataz de tropa de don Clemente Farías, había marchado para “adentro” hacía una semana. En la cocina negra de humo se hallaban, cuando oyeron ladrar el perro hacia el lado del camino. Se asomó la muchacha y vio a un hombre desmontar en la enramada con el poncho empapado y el sombrero como trapo por el aguacero.
-¡León! ¡Leó…

HORACIO QUIROGA.- "EL ALMOHADÒN DE PLUMAS"

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Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer. Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre. La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos…

HORACIO QUIROGA.- "A LA DERIVA"

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El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque. El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras. El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho. El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metá…

"ROMANCE DE GERINELDO Y LA INFANTA"

-Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey más querido, quien te tuviera esta noche en mi jerdín florecido. Valgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado, señora, burlais conmigo. -No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía, cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una, que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada Gerineldo no ha venido. "¡Oh, malhaya, Gerineldo, quien amor puso contigo!" -Abraisme, la mi señora, abraisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atrve, quién llama así a mi postigo? -No os turbeis, señora mía, que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey de un sueño despavorido. "O me roban a la infanta o traicionan el castillo." Aprise llama a su paje pidiéndole los vestidos: "¡Gerineldo, Gerineldo, el mi paje más querido!…